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Encuentro-Taller Casa Lago

En mayo pasado México se posicionó en el segundo país más violento a nivel mundial, según el informe anual del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) de Londres. Dicho estudio reveló que la muerte de 23 mil personas en 2016 está relacionada a la guerra contra el narcotráfico.

Ante el dolor y sufrimiento de las familias que perdieron a sus seres queridos y el visible resquebrajamiento del tejido social, la Iglesia en México intensificó su labor por la búsqueda de la paz. En este sentido, Obispos del sur, norte y centro del país se reunieron, para participar en un taller de construcción de paz, con el fin de poder trabajar en sus regiones y provincias procesos que ayuden a disminuir los daños provocados por la violencia.

Para los prelados del norte (Nayarit, Coahuila, Sonora, Tamaulipas) y algunos de la parte del centro (Tlalnepantla) la cita fue del 18 al 20 de julio en Cuautitlán Izcalli, en donde escucharon a ponentes nacionales e internacionales sobre procesos de reconciliación, así como ejemplos de reconstrucción del tejido social, o bien, el análisis de la violencia que vive el país.

Hay tres retos, señaló Miguel Álvarez Gándara, director de SERAPAZ, para quienes trabajan en los procesos de paz: transición generacional, donde operan viejas y nuevas ideas; las violencias en general, principalmente las que rompen el tejido social y las que inhiben procesos para eliminarlas; el último son los desafíos éticos y morales. Por ello, el quehacer de la Iglesia, indicó Álvarez, es el de acompañar no sólo las denuncias de lo que se vive, sino también las propuestas y acciones que busquen la reconstrucción del tejido social. 

Durante el encuentro hubo espacio para mostrar la situación de Colombia, país el cual se encuentra en procesos de reconciliación. Miradas de largo alcance y ningún tipo de protagonismo son elementos importantes en dichos procesos, expresó Mons. Francisco Niño, miembro del CELAM. Asimismo, es importante el discernimiento entre bien y el mal, porque de esta forma, se pueda exhortar a la comunidad a unirse a los procesos.

Una situación de violencia tiene causas estructurales, reveló Genner Peniche, de la Compañía de Jesús, quien en su exposición mostró a los Obispos el análisis que realizaron en torno a la violencia en algunas comunidades, los componentes que se tuvieron que romper (vínculos, identidad y acuerdos) para dar paso a estas situaciones. Sin embargo, acciones como impulsar la economía solidaria, que ayuden a recuperar la confianza en los demás, puede combatir este círculo de violencia.

Después del taller, los Obispos tienen la labor de animar en las parroquias a su cargo, espacios donde se puedan dar estos procesos, ser la guía de aquellos que buscan la paz. Acompañar a las comunidades, respetando sus tradiciones y cultura. Buscar juntos la defensa de sus derechos, de la vida. La paz es posible, sólo si se está dispuesto a construirla. 

Mons. Luis Artemio Flores Calzada , Obispo de la Diócesis de Tepic "Por un México en Paz"

"La paz puede ser posible" Mons. Gerardo Díaz Vázquez, Obispo de la Diócesis de Tacámbaro

Obispo Responsable de la Dimensión:
Mons. Carlos Garfias Merlos-Obispo de Morelia
Secretario de la Dimensión:
Mtra. Jimena Esquivel Leautaud

Contribuye a la construcción de una sociedad más justa y solidaria, respetuosa de los derechos humanos, promoviendo la resolución pacífica de los conflictos y procesos de reconciliación, mediante procesos educativos y desde los valores del evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia, consciente del respeto a la dignidad humana y sus derechos.

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