Email: direccion1@ceps.org.mx | Teléfonos: (52)(55) 5563-1604 y (52)(55) 5563-6543

PAPA FRANCISCO Y DEL PATRIARCA ECUMÉNICO BARTOLOMÉ

JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LA CREACIÓN

La historia de la creación nos presenta una vista panorámica del mundo. La Escritura revela que, «en el principio», Dios quiso que la humanidad cooperara en la preservación y protección del medio ambiente. En un primer momento, como se lee en el Génesis, «no había aún matorrales en la tierra, ni brotaba hierba en el campo, porque el Señor Dios no había enviado lluvia sobre la tierra, ni había hombre que cultivase el suelo» (2,5). La tierra nos fue confiada como un don y un legado sublime, del que todos somos responsables hasta que, «al final», todas las cosas en el cielo y en la tierra serán recapituladas en Cristo (cf. Ef 1,10). Nuestra dignidad y bienestar humano están profundamente conectados con nuestro cuidado por toda la creación.

Sin embargo, «mientras tanto», la historia del mundo presenta un contexto muy diferente. Revela un escenario moralmente decadente donde nuestra actitud y comportamiento hacia la creación oscurece nuestra vocación como cooperadores de Dios. Nuestra propensión a interrumpir los delicados y equilibrados ecosistemas del mundo, nuestro deseo insaciable de manipular y controlar los recursos limitados del planeta, y nuestra codicia ilimitada de ganancias en los mercados, todo esto nos ha alejado del sentido original de la creación. No respetamos ya la naturaleza como un regalo compartido; por el contrario, la consideramos una posesión privada. Ya no nos relacionamos con la naturaleza para sostenerla, sino que la dominamos para sostener nuestras propias invenciones.

Las consecuencias de esta cosmovisión alternativa son trágicas y duraderas. El medioambiente humano y el de la naturaleza se están deteriorando juntos, y este deterioro del planeta recae sobre las personas más vulnerables. El impacto del cambio climático afecta, ante todo y más que nada, a los que viven en la pobreza en todos los rincones del mundo. Nuestra obligación de usar los bienes de la tierra con responsabilidad implica el reconocimiento y el respeto de todas las personas y de todos los seres vivos. La urgente llamada y el desafío de cuidar la creación son una invitación dirigida a toda la humanidad para que trabaje en favor de un desarrollo sostenible e integral.

Por tanto, unidos en un mismo interés por la creación de Dios y reconociendo la tierra como un bien a compartir, invitamos fervientemente a todas las personas de buena voluntad a que el 1 de septiembre dediquen un tiempo de oración por el medio ambiente. Con este motivo, queremos dar las gracias al Creador amoroso por el gran don de la creación y comprometernos en su cuidado y preservación por el bien de las generaciones futuras. Después de todo, sabemos que nuestro trabajo es en vano si el Señor no está a nuestro lado (cf. Sal 126-127), si la oración no está en el centro de nuestra reflexión y celebración. En efecto, un objetivo de nuestra oración es cambiar el modo en que percibimos el mundo para modificar la manera de cómo nos relacionamos con él. El objetivo de nuestro compromiso es el de empeñarnos en alcanzar una mayor simplicidad y solidaridad en nuestras vidas.

Hacemos un llamamiento urgente a quienes ocupan puestos de responsabilidad social y económica, así como política y cultural, para que escuchen el grito de la tierra y atiendan las necesidades de los marginados, pero sobre todo para que respondan a la súplica de millones de personas y apoyen el consenso del mundo por el cuidado de la creación herida. Estamos convencidos de que no puede haber una solución sincera y duradera al desafío de la crisis ecológica y del cambio climático si no se da una respuesta concordada y colectiva, si la responsabilidad no es compartida y responsable, si no damos prioridad a la solidaridad y al servicio.

Vaticano-Fanar, 1 de septiembre de 2017

Obispo Responsable de la Dimensión:
Mons. Jorge Alberto Cavazos Arizpe-Obispo de San Juan de los Lagos
Secretario de la Dimensión:
Ing. José David Torres Moya

trabajo@ceps.org.mx

Celular: 5538761711

La pastoral del trabajo tiene como fin promover tres áreas pastorales vinculadas el desarrollo humano integral y solidario, estás son:

Pastoral Laboral. Para promover al mundo del trabajo integrado por los trabajadores, los empresarios y la empresa en un círculo virtuoso de desarrollo personal, familiar y comunitario centrado en la persona.

Pastoral de la Tierra. Para promover el cuidado de la creación y enaltecer el desarrollo de las comunidades campesinas y el fruto de su trabajo en la tierra.

Economía Solidaria. Para promover un modelo de desarrollo centrado en la comunidad y el trabajo colectivo cuyo valor principal es la solidaridad y la distribución justa del fruto del trabajo.

La dimensión ofrece a las diócesis o instituciones que desean promover alguna de estas áreas pastorales:

a) Ponencias para animar la reflexión local en análisis de la realidad, importancia de esta pastoral en relación a la pastoral social o bien para descubrir las opciones de incidencia que se vislumbran.

b) Talleres sobre pastoral laboral y economía solidaria y su implementación diocesana.

c) Creación de redes de consumo y redes de productores en el contexto de la economía solidaria.

d) Incubación de proyectos productivos en el contexto de la economía solidaria.

e) Acompañamiento para la creación de una pastoral del medio ambiente.

En todas las áreas promovemos la creación de equipos levadura que estén capacitados para desarrollar esa pastoral. Cualquiera que sea su idea o necesidad con gusto podemos ayudarle a crear una estrategia diocesana o local para su implementación.

Sé parte de nuestra red

Buscar en el sitio

Haz tu Donativo