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Sismos en México

Septiembre trajo consigo una serie de eventos desafortunados para México. A pocas horas del primer día del mes la tormenta Lidia tocó tierra en Los Cabos, B. C.S, lo que provocó la muerte de 6 personas y una serie daños materiales. Siete días después, los reportes indicaban la amenaza del huracán Katia en el Golfo de México, sobre todo el norte de Veracruz. Pero la verdadera tragedia había ocurrido a unos kilómetros del estado costero.

Faltaban unos minutos para la media noche cuando un sismo de 8.2 grados cimbró de forma violenta en Oaxaca y Chiapas. Unas horas más tarde comenzaron a circular las imágenes de la devastación. Múltiples casa, edificios históricos e Iglesias habían sufrido afectaciones o, en algunos casos, el colapso en distinto grado.

En días subsiguientes, los mexicanos apenas asimilaban lo que había ocurrido cuando, el 19 de septiembre, dos horas después del simulacro en remembranza de aquel terremoto del 85, a la 1 de la tarde con 14 minutos un sismo con epicentro en Morelos revivió de forma cruel lo vivido hace 32 años. Los 7.1 grados del sismo fueron suficientes para que al menos 4 estados de la República Mexicana entraran en Emergencia.

Los reportes oficiales indican la muerte de 345 personas, no obstante, algunas dependencias consideran que pueden ser más las víctimas mortales. Aunado a esto, la cifra de casa con daños es impresionante, al igual que edificios y numerosos templos religiosos.

Una de las tantas respuestas a la emergencia producida por los siniestros fue la de la Iglesia de México, la cual estuvo activa desde los primeros reportes de las afectaciones de la tormenta en el norte del país. Hasta el momento, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y CEPS-Cáritas Mexicana trabajan en conjunto para seguir dando respuesta a la catástrofe, al igual que los presbíteros, religiosas y laicos comprometidos que están en las diócesis afectadas, además de otros organismos católicos que se ofrecieron para ayudar a los damnificados.

En el caso de Cáritas Mexicana se han realizado visitas a las zonas afectadas, por parte de la secretaría ejecutiva, el personal de emergencias y técnicos de diagnóstico y elaboración de proyecto. Para este equipo, Chiapas, Oaxaca y Morelos son los estados con mayores afectaciones, pues pareciera que visitaron una “zona de guerra”, en palabras del P. Rogelio Narváez, secretario ejecutivo de Cáritas.

Cabe destacar el maravilloso trabajo de las diócesis que sufrieron los daños, porque a pesar de las afectaciones, muchas Iglesias sirvieron como centros de acopio y principalmente como un espacio de consuelo. Los presbíteros atendieron de forma titánica a cada uno de los feligreses que buscaban apoyo y palabras de alivio.

Por otra parte, en coordinación con las diócesis y Cáritas, la CEM y la Cáritas Mexicana, y luego del análisis de la situación, se trazaron tres proyectos para la segunda fase de recuperación.

El primero consistirá en la creación de centros comunitarios, los cuales podrá ocuparse para celebrar eucaristías, reuniones de los consejos, sesión para apostolado, o bien, adecuarlo a las necesidades de la comunidad (guardería, impartir clases, etc); el segundo será la reactivación de la economía y la recuperación de fuentes de vida en la pesca, la agricultura y ganadería. Por último, habrá un apoyo para los presbíteros que se quedaron sin templo y, por ende, sin un hogar.

A estos proyectos se suma el “apadrinamiento” de Cáritas a Cáritas. Es decir, una Cáritas Diocesana que cuenta con recurso podrá apoyar a una Cáritas damnificada en aportaciones de: carpas para habitar provisionalmente, proyectos de seguridad alimentaria, paquetes de higiene, equipo de apoyo de contención emocional, etc.

El camino de la reconstrucción de las comunidades es largo, porque el daño no sólo abarca lo material, sino también lo emocional. La Iglesia de México quiere abrazar a sus hijos que sufrieron y continúan sufriendo los estragos de las catástrofes del mes pasado. Aún queda mucho trabajo, pero con bajo la divina providencia y la solidaridad del pueblo mexicano, México se pondrá de pie.

A continuación compartimos la crónica del P. Rogelio sobre lo vivido en la emergencia, así como la ayuda de la Iglesia en México.

Obispo Responsable de la Dimensión:
Mons. José Leopoldo González González-Obispo de Nogales
Secretario de la Dimensión:
Pbro. Rogelio Narváez Martínez

Anima la pastoral de la caridad y la solidaridad de la Iglesia. Acompaña a las Cáritas Diocesanas, impulsa una pastoral integral para quienes viven con VIH y Sida. Promueve la equidad de género y acompaña las situaciones de emergencia ocasionadas por desastres naturales y de emergencias sociales.

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