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Esperanza de VIHda

En el documento creado por la Comisión Episcopal para la Pastoral Social (CEPS-Cáritas Mexicana), “esperanza de vihda”, el cual responde los desafíos del VIH y sida, los Obispos encargados de elaborarlo señalan en un apartado que los jóvenes son los más vulnerables ante la enfermedad y, luego de más de 9 años de su creación, esta aseveración continúa en vigencia.

Y sí, las estadísticas lo confirman. El Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH y Sida (Censida), alertó que en México, la población joven y productivo (de 15 a 34 años) forma parte de los sectores más afectados por esta enfermedad, ya que en el primer semestre de 2017 se han registrado mil 247 casos notificados por contagio sexual en ese rango de edad, lo que representa 55 por ciento en esa categoría.

A esto hay que sumarle el desconocimiento de la enfermedad por parte de los portadores. Porque, según Censida, desde 1983 hasta el segundo semestre de 2017 se acumularon 260 mil 815 casos, de los cuales 116 mil 592 ya fallecieron, es decir, el 40 por ciento de los afectados desconocía que era portador.

En este sentido, y en el marco del Día Mundial de lucha contra el Sida, es de vital importancia retomar el tema, no sólo con la exposición de cifras alarmantes, sino con una verdadera reflexión de una enfermedad que excluye a quien la padece y, por el desconocimiento y falta de atención, afecta a la población más joven.

En el documento de la Comisión se habla que el principal problema del VIH no es la enfermedad como tal, sino toda la exclusión, estigma, violencia y discriminación que la rodea. Ahora bien, esto surge porque “se pone en el centro el mercado, el consumo, el capital, la competencia y el lucro, por encima del ser humano, se atenta contra los derechos y la dignidad de los seres humanos y se crea una sociedad injusta y desigual”.

Por tanto, y ante el cada vez más cercano contacto con estos estilos de vida, los jóvenes se vuelven los primeros receptores de lo ya mencionado, ya que “viven en un constante cambio cultura, en una sociedad que nos les asegura condiciones de vida digna, en medio de una mundo que camina a grandes pasos a la multiculturalidad con su gran diversidad de modos de relación”.

Ante el escenario, en “Esperanza de Vidha”, se busca tener, como Iglesia samaritana, una mirada de comprensión, solidaridad y amor a las personas, con VIH, sus familias y sus comunidades para así acompañarlos en la búsqueda de una vida digna, tal como lo hizo Jesús en la parábola del Buen Samaritano, donde “Él Ve en las heridas y gemidos del ser humano apaleado y moribundo, que yacía al borde del camino, las urgencias de su propio ministerio”.

Dentro del documento, los Obispos comparten una serie de compromisos que buscan hacer concretar actitudes nuevas, desde la caridad y la justicia, para colaborar con los esfuerzos de los hombres y mujeres de buena voluntad, en la respuesta al VIH, su tratamiento y prevención, las cuales, compartimos a continuación:

  1. Acompañar humana y cristianamente a nuestros hermanos que sufren a causa del VIH
  2. Comprometer a evitar el señalamiento y la culpabilización de las personas que hoy viven con VIH o han muerto a causa del sida
  3. Apoyar e impulsar a las organizaciones basadas en la fe y comprometidas en la respuesta al VIH y los centros de atención a enfermos de sida
  4. Mantener actualizar la información para hablar con datos científicos sobre el VIH y sida
  5. Luchar en contra de la promoción y sostenimiento de mentiras, distorsiones y mitos, en torno a la epidemia, la enfermedad, sus formas de contagio y su prevención
  6. No cerrar las puertas de nuestros centros de oración, comunidades de fe, albergues, escuelas, centros comunitarios, iglesias, hospitales, etc, a personas afectadas por el VIH
  7. No discriminar, maltratar ni abusar de las condiciones de vulnerabilidad emocional y social en que se encuentran las personas afectadas por el sida
  8. Respetar la condición moral de las personas, respetando sus opciones, acompañándolos con caridad en los momentos críticos de sufrimiento y muerte

Estos puntos buscan un compromiso como Iglesia para dar respuesta a uno de los males de los últimos tiempos, el cual está afectando principalmente a los jóvenes por la falta de conocimiento de la enfermedad y, sobretodo, las falsedades de la misma que fomentan la exclusión. Por ello, en esta fecha contra la lucha del VIH, es necesario buscar documentos que ofrezcan esperanza y acciones reales y, sobre todo, al alcance, para poder frenar la propagación de la enfermedad.

Obispo Responsable de la Dimensión:
Mons. José Leopoldo González González-Obispo de Nogales
Secretario de la Dimensión:
Pbro. Rogelio Narváez Martínez

Anima la pastoral de la caridad y la solidaridad de la Iglesia. Acompaña a las Cáritas Diocesanas, impulsa una pastoral integral para quienes viven con VIH y Sida. Promueve la equidad de género y acompaña las situaciones de emergencia ocasionadas por desastres naturales y de emergencias sociales.

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