Virgen de Guadalupe: reina de la paz

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Virgen de Guadalupe: reina de la paz

A pie, en bicicletas, por largas caravanas de autobuses o camiones de carga cerca de ocho millones de peregrinos, según estimaciones del gobierno capitalino, arribaron al recinto de la Virgen de Guadalupe este 2018, con la esperanza de poder agradecer lo que les fue otorgado durante el año, o bien, ofrendar algún sufrimiento.

Pero la fecha no sólo es un devenir de gratitudes o peticiones, porque las expresiones de cariño y amor también son un anhelo por una vida y un país mejor; en el que todos, como hijos de una sola Madre, podamos afrontar los grandes retos que depara el próximo año.

“Sabemos bien que la experiencia de fe del pueblo mexicano y la consolidación e integración de la patria son realidades difíciles de comprender si no se leen a la luz de la cercanía y de la maternidad de Santa María de Guadalupe” – Conferencia del Episcopado Mexicano

Con un país señalado como el segundo más peligroso a nivel mundial y que registró durante el año poco más de 16 mil asesinatos, en donde la violencia de roba a mano armada, secuestros violaciones se dispararon sin control, el 12 de diciembre, fecha en el que celebramos las apariciones de la Virgen de Guadalupe, se convierte en un respiro.

“Creemos que la Iglesia en México necesita sentarse a los pies de la Virgen Madre para alentar la esperanza de ser un solo pueblo. Ella nos invita a contemplar, creer, vivir y anunciar el ministerio de la Redención realizado por Jesús” Oración colecta de la solemnidad de Santa María de Guadalupe.

Un respiro que ayuda a repensar en nuestro actuar cotidiano y el papel que desempeñamos desde nuestros respectivos ámbitos para la construcción de la paz en México; además de ayudarnos a contemplarnos como hermanos unidos. En este sentido, la Virgen de Guadalupe se convierte en ícono y paradigma para la nueva etapa social a la que se enfrenta el país.

“Así, pues, podemos encontrar, a la luz de la fe, en Santa María de Guadalupe presente en estas tierras, los inicios de la Nación mexicana (incluso de toda América), no compuesta ya por dos pueblos diferentes enfrentados por el odio y la desigualdad, sino un solo pueblo nuevo, unificado en Cristo y su paz, dignificado por la riqueza propia de cada uno” – “El Acontecimiento Guadalupano” de la Dimensión Episcopal de la Pastoral de la Liturgia

Hoy más que nunca, en el día de nuestra Señora de Guadalupe, es necesario recordar la obra de Dios en nuestra tierra, para reencontrar la paz y la reconciliación. Su Madre, nuestra madre que no nos abandona, nos fortalecerá en un difícil pero necesario camino de reconstrucción de México.

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