¿Qué decimos?

Ante la realidad de miles de niñas, niños y adolescentes que atraviesan procesos migratorios en condiciones de vulnerabilidad, Mons. Eugenio Lira Rugarcía, obispo de Matamoros-Reynosa y responsable de la Dimensión Episcopal de Pastoral de Movilidad Humana, llama a fortalecer la protección, acogida y acompañamiento de los menores migrantes y refugiados.

En su mensaje con motivo de la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2026, retoma el lema propuesto por el Papa León XIV, “Incluso uno solo de estos pequeños” (cf. Mt 18,10), para centrar la reflexión en quienes enfrentan mayores riesgos dentro de los procesos migratorios: niñas, niños y adolescentes.

Una realidad que expone a los menores a múltiples riesgos

Mons. Lira señala que la pobreza, la violencia y los desastres medioambientales continúan siendo algunas de las causas que obligan a numerosas personas a migrar, muchas veces con pocos recursos y en condiciones de irregularidad.

En el caso de los menores, el riesgo puede comenzar desde el lugar de origen y continuar durante todo el trayecto: rutas peligrosas, separación familiar, violencia, trata de personas, reclutamiento por grupos criminales, abusos y dificultades para acceder a servicios de salud, educación y asesoría legal.

El mensaje también pone atención en las situaciones que enfrentan algunos menores al llegar a los países de destino, entre ellas la discriminación, la vulnerabilidad laboral y legal, la soledad y el temor a ser separados de sus padres.

Los datos muestran la dimensión del desafío

El documento presenta cifras recientes que permiten dimensionar esta realidad en México.

Entre enero de 2025 y agosto de 2026, fueron repatriados desde Estados Unidos 3,369 mexicanos menores de 17 años, de los cuales 2,830 eran hombres y 539 mujeres. Entre ellos se encontraban 38 menores no acompañados.

Asimismo, durante el primer trimestre de 2026, el Instituto Nacional de Migración atendió a 1,255 menores extranjeros a quienes se inició un proceso migratorio. El 63% tenía menos de 11 años.

Estas cifras reflejan una realidad que, más allá de los números, involucra historias familiares, procesos de separación y condiciones que pueden afectar la salud física y emocional de los menores.

La Iglesia: una red de acogida y acompañamiento

Frente a este panorama, Mons. Lira también destaca que en medio de las dificultades existen respuestas solidarias. Entre ellas, señala el trabajo de más de 50 centros y albergues atendidos por la Iglesia católica en México, donde laicos, consagrados, diáconos y sacerdotes acompañan a personas migrantes.

Estos espacios ofrecen distintos servicios, como hospedaje, alimentación, atención a la salud física, emocional y espiritual, contacto con familiares, asesoría jurídica, acompañamiento en trámites, acceso a educación y empleo, así como atención a sobrevivientes de trata y otras formas de violencia.

El mensaje destaca también la importancia de la coordinación entre estos centros, las autoridades, consulados, organismos internacionales, organizaciones de la sociedad civil, comunidades religiosas, empresas, universidades y parroquias, así como los esfuerzos de colaboración pastoral que se desarrollan en distintas regiones fronterizas de México y Estados Unidos.

Poner en el centro la dignidad y el interés superior del menor

A partir del mensaje del Papa León XIV, Mons. Lira invita a reafirmar el principio del interés superior del menor y a unir esfuerzos para atender las causas que obligan a migrar, pero también para garantizar protección y acogida en los países de tránsito y destino.

El llamado incluye reconocer y defender los derechos fundamentales de niñas, niños y adolescentes a la vida, la educación y a desarrollarse de manera plena e integral.

Mons. Eugenio Lira invita finalmente a pasar de la reflexión a acciones concretas: colaborar con los centros que atienden a personas migrantes, promover una cultura que reconozca su dignidad, dar a conocer sus derechos, favorecer la unidad familiar y generar condiciones para su desarrollo integral.

La 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado se presenta así como una oportunidad para mirar de manera particular a quienes, siendo menores de edad, enfrentan los mayores riesgos dentro de los procesos migratorios y para fortalecer una respuesta basada en la protección, la acogida y la defensa de su dignidad.

Lee el mensaje completo de Mons. Eugenio Lira Rugarcía y conoce su llamado a la Iglesia y a la sociedad ante la realidad de los menores migrantes y refugiados.

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